En 1983, François Mitterrand convocó el mayor concurso de arquitectura de la historia. Su objetivo: erigir un nuevo monumento en París y convertirlo en la insignia de su mandato presidencial. Para sorpresa de todos, el ganador fue un absoluto desconocido: Johan Otto von Spreckelsen, un profesor de arquitectura de Copenhague quien se convirtió en el centro de todas las miradas. El filme parte de la psicología del protagonista y las adversidades que enfrenta su proyecto para hablar de temas complejos como la ética profesional y el enfrentamiento entre idealismo y poder político.
